“Tenemos 4.000 € de crédito FUNDAE y el curso cuesta 1.500 €. Entonces, ¿podemos bonificarnos los 1.500 €?”
Es una pregunta bastante habitual. Y la respuesta es: depende.
Una de las confusiones más frecuentes cuando hablamos de formación bonificada es pensar que el crédito disponible funciona como una especie de saldo que la empresa puede ir utilizando para pagar cursos hasta agotarlo.
Pero no funciona exactamente así.
Para saber cuánto puede bonificar realmente una empresa por una formación no basta con consultar el crédito FUNDAE disponible. Hay que tener en cuenta tres límites: el crédito de la empresa, los costes de la formación y el importe máximo que resulte de aplicar los módulos económicos.
Vamos a verlo sin complicarlo demasiado.
1. El crédito disponible: nuestro primer límite
Cada empresa dispone de un determinado crédito anual para formación, calculado en función de diferentes factores.
Ese crédito marca cuánto tiene disponible la empresa para aplicar en bonificaciones durante el ejercicio.
Pero tener, por ejemplo, 5.000 € disponibles no significa que podamos contratar un curso de 2.000 € y bonificarnos automáticamente esos 2.000 €.
El crédito es nuestro primer límite, pero no el único.
2. El coste de la formación: cuánto nos ha costado realmente
Aquí aparece el segundo límite y uno que a veces se pasa por alto.
Para poder bonificar un importe tiene que existir un coste de formación que podamos justificar.
Si contratamos a un proveedor externo para impartir un curso, la factura de ese proveedor será una referencia fundamental para acreditar ese coste. Dependiendo de cómo se organice la formación, también pueden existir otros costes que la normativa permite tener en cuenta.
Lo importante para entender el concepto es algo bastante sencillo:
tener más crédito disponible no permite bonificarnos más de los costes de formación que realmente podamos justificar.
Imaginemos que una empresa tiene 4.000 € de crédito disponible y contrata una formación cuyo coste bonificable asciende a 1.000 €.
Esos 4.000 € de crédito no convierten automáticamente esa formación en una bonificación de 4.000 €.
Parece evidente cuando lo vemos así, pero es una confusión bastante habitual cuando se empieza a trabajar con FUNDAE.
3. Los módulos económicos: el tercer límite
Todavía nos falta una tercera cifra.
La normativa establece unos módulos económicos máximos, es decir, un importe máximo por participante y hora de formación que puede financiarse mediante bonificaciones.
Actualmente, con carácter general, los módulos máximos son:
- Formación presencial de nivel básico: 9 € por participante y hora.
- Formación presencial de nivel superior: 13 € por participante y hora.
- Teleformación: 7,50 € por participante y hora.
- Formación mixta: se aplican los módulos correspondientes en función de las horas de cada modalidad.
Por tanto, para calcular este límite tendremos que considerar la modalidad de la formación, su duración y el número de participantes.
Por ejemplo, una formación presencial de nivel superior de 10 horas en la que participan 8 trabajadores tendría, aplicando el módulo de 13 €, un límite de:
13 € × 10 horas × 8 participantes = 1.040 €
Aunque la empresa hubiera pagado 1.500 € por esa formación y tuviera crédito suficiente, el límite resultante del módulo económico sería, en este ejemplo, 1.040 €.
Entonces, ¿cuánto podemos bonificar?
Aquí es donde juntamos las tres piezas.
Supongamos que tenemos:
Crédito disponible: 4.000 €
Costes de formación: 1.500 €
Límite según módulo económico: 1.040 €
El importe máximo a bonificar estaría limitado a 1.040 €, porque es el menor de los tres.
Ahora cambiemos únicamente una cifra.
La empresa sigue teniendo 4.000 € de crédito y el cálculo por módulos permite llegar hasta 1.800 €, pero los costes de formación que puede justificar ascienden a 1.500 €.
En ese caso, el límite sería 1.500 €.
Y si a la empresa solo le quedaran 800 € de crédito disponible, aunque los otros dos límites fueran superiores, el máximo estaría limitado a esos 800 €.
Ese es el concepto que realmente conviene recordar:
crédito disponible + costes de formación + módulos económicos.
Tres cifras diferentes y, a efectos de determinar el máximo bonificable, nos condicionará la menor.
“Entonces, ¿el curso es 100 % bonificable?”
Esta es precisamente la razón por la que conviene tener cuidado con expresiones como “curso 100 % bonificable”.
Que una formación pueda acogerse al sistema de bonificaciones no significa necesariamente que una empresa concreta vaya a recuperar el 100 % de lo que ha pagado por ella.
Para saberlo hay que analizar su situación: cuánto crédito tiene disponible, qué costes pueden justificarse, cómo se impartirá la formación, cuántas personas participarán y qué límite económico corresponde.
Además, dependiendo del tamaño de la empresa, pueden existir otras cuestiones que debamos tener en cuenta, como la obligación de cofinanciación privada.
Por eso es recomendable hacer esta estimación antes de dar por hecho cuánto vamos a recuperar.
Hacer números antes evita sorpresas después
La formación bonificada es una herramienta fantástica para ayudar a las empresas a invertir en el desarrollo de sus equipos, pero es importante entender cómo funciona.
No se trata simplemente de mirar cuánto crédito FUNDAE tenemos disponible y restarle el precio de cada curso.
Conocer de antemano el posible importe bonificable permite planificar mejor la formación, prever qué parte del coste asumirá finalmente la empresa y evitar expectativas que después no se corresponden con la bonificación que realmente puede aplicarse.
En DELEGARLO ayudamos a empresas y departamentos de RRHH tanto en la planificación como en la gestión técnica y administrativa de su formación bonificada.
Si estás valorando realizar una formación y quieres conocer qué importe podría bonificar tu empresa antes de ponerla en marcha, puedes contactar con DELEGARLO y contarnos tu caso.
